sábado, septiembre 24, 2011

Hazlo más Simple



amor-medicina-765626

  
Debes de encontrar un método físico que te ayude a elevar tu vibración.
Cuando estamos inmersos en nuestros miedos, preocupados por lo que deberíamos hacer y lo que deberíamos ser, por lo que dirán de nosotros, inconscientemente podemos llegar a emitir centenares de juicios sobre nosotros y sobre los demás. Emitimos cientos de pensamientos judiciales por minuto.
Es bien sabido que una de las maneras de mantenerse arriba (con la vibración elevada) es meditando a diario, haciendo ejercicios de relajación y de respiración, visualizando,… Todo esto está muy bien si tuviésemos a alguien que nos lo hiciera, ya que cuando estamos solos con nosotros mismos, y nos vemos inmersos en esos juicios, estos actos se hacen difíciles de lograr por nosotros mismos.
Entonces, lo único que nos queda es sincerarnos con nosotros mismos. Hemos de traspasar la barrera de nuestro ego/orgullo que nos impide mantener un orden espiritual-mental con nosotros mismos.
No podemos luchar contra nuestro ego con la mente, pues los pensamientos, que forman parte de ella, no hacen más que hacerlo cada vez más grande.
Luchemos pues con el corazón.
¿Y como podemos luchar con el corazón si somos incapaces de conectar con él a través de las prácticas habituales ya conocidas?
Haciendo lo más simple.
Lo más simple pasa inadvertido por nuestra mente, porque nuestro ego cree que es demasiado fácil para que dé un resultado óptimo.
Nos han enseñado a ser fuertes, a que debemos luchar en la vida para llegar a ser alguien. Nos enseñan el “sentido de la responsabilidad”.
¿Responsabilidad?
A menudo, este sentido que adquirimos es igual a responsabilizarse de la vida de los demás dejando nuestra propia vida de lado. Esto nos puede llevar a un desarrollo acelerado de nuestro ego.
¿Y como podemos evitarlo?
Con la sencillez de un NO desde el corazón.
Los niños conocen más que nadie esta práctica.
Somos los padres los que por escuchar a menudo a nuestro ego no entendemos el NO. No entendemos que a menudo, lo que nos quieren decir nuestros hijos es que primero son ellos, que ellos son los responsables de crear su propia vida y no nosotros los responsables de crear la suya. A menudo lo tomamos como una negativa e incentivamos nuestro ego sin darnos cuenta. Así nos sentimos cómodos en el mundo de nuestros miedos.
Somos responsables de su seguridad y de cubrir las necesidades básicas. Nada más que eso.
Hagamos pues lo más simple. Escuchar.
Cada uno debe decidir en su entorno la seguridad y las necesidades básicas. Nada que ver con querer imponer una disciplina y/o normas, pues esto reflejara un entorno vibracional acorde a nuestro ego.
Debemos definir espacios vibracionales en los que cada miembro se sienta cómodo, algunos de estos espacios serán compartidos. Para ello debemos aprender a escuchar que significan los NO de nuestros hijos para encontrar así el equilibrio deseado.
Cada entorno adquirido por uno de los miembros debe ser gestionado por él mismo o los mismos si es compartido. Cada uno debe de ser responsable de su entorno y los demás debemos aprender a respetarlo. Los padres podemos apoyar esta gestión, pero jamás reemplazarla. Cada uno es responsable de crear su propia vida y su entorno.
Los espacios abiertos y/o compartidos serán decididos por igual entre todos. Sucede lo mismo con las tareas de orden común, teniendo en cuenta aquí la seguridad que se haya establecido.
El reemplazar esta responsabilidad de que cada uno cree su propia vida, es alimentar el ego propio de la responsabilidad de responsabilizarnos por la vida de los demás, de manera que en los niños, sería cultivar y regar la semilla del ego que les aferrara en una culpa inexistente.
Esto es un trabajo desde el corazón. Al cultivar este trabajo, estaremos regando la semilla del amor. La semilla que hará que creemos un entorno alegre, con entusiasmo por hacer las cosas, con amor.
Las bases de la Nueva Educación deben de ser expuestas escuchando a los nuevos niños y no a nuestra mente, quien a veces, confundimos con nuestro corazón, ya que en realidad es nuestro propio ego.
Ellos son los que traen en si este nuevo concepto de educar, y no nosotros.
Recordad que en vuestro mundo real irreal debéis transmitir en base a vuestras propias experiencias. Entonces es cuando estaréis en condiciones de poder discernir entre el ego y vuestra alma.
Recordad, lo simple acalla a nuestro ego.


Por Carles Isidoro, el 18 de agosto 2011 

Reacciones:

0 comentarios:

Publicar un comentario

la frase:

"SOY AGNOSTICO CUANTICO... QUE EXPERIENCIA!!!"

derechos y copyrights

algunos escritos son de mi creación y otros son artículos interesantes que consigo a través de horas de búsqueda en la web. a veces estos artículos están publicados sin ningún tipo de fuente o autor.

si hay algún articulo o escrito que sepas que pertenece a alguien o es de tu propiedad, escríbeme y colocare los créditos o lo eliminare, según lo que desees.

en cuanto a los de mi propia creación (los que están bajo la etiqueta "ok, charlemos", o estén debidamente firmados) pueden ser copiados siempre y cuando se señale la autoria. gracias!

quien soy?

Mi foto
santa cruz de tenerife, tenerife, islas canarias, Spain
Sanando las emociones, sanamos el cuerpo. Mi tarea como Terapeuta Holístico es, mediante la observación previamente entrenada y por medio de una consulta, el descubrir y solucionar los conflictos y problemas que afectan al paciente, y llevarlos a un estado de armonía, equilibrio y salud. Es necesario tener en cuenta a la persona también con su entorno de vida, pues muchas enfermedades tienen los mismos síntomas, pero en cada persona puede haber de fondo otras causas. El escuchar atentamente cuando el paciente describe sus síntomas y la historia de su enfermedad es para mi lo más importante. As! se manifiestan claramente las circunstancias de la enfermedad que con frecuencia es el paciente mismo el que las establece y expresa. Al finalizar la prueba de diagnóstico establezco junto con el paciente el plan de terapia a utilizar. Por lo tanto con las técnicas holísticas se ayuda a sanar Cuerpo, Mente y Éter, considerando al ser humano como un individuo integral y no como un paciente, un enfermo o un numero de expediente más. De esta manera logramos evolucionar al ser hacia su verdad interna, el encuentro con nuestro verdadero ser.