
Para tener una idea general del funcionamiento del ser humano y del origen de sus dificultades, recordemos brevemente una analogía de la estructura humana extraída de las tradiciones orientales, que compara al ser humano con un conjunto formado por un carruaje, un caballo que tira de él, un cochero que dirige al caballo y el dueño, sentado en el carruaje detrás del cochero. El conjunto avanza por un camino.
El carruaje representa el cuerpo físico; el caballo, el cuerpo emocional; el cochero, el cuerpo mental; y el amo, el Ser o el alma. El camino es el símbolo del gran viaje del Ser en el mundo de la materia para experimentarla y dominarla gracias a una personalidad bien formada.
Para avanzar eficazmente a lo largo del camino, es necesario tener un carruaje en buen estado, es decir, un cuerpo físico sano, en especial un sistema nervioso y un cerebro al máximo de su rendimiento físico.
Es también necesario tener un buen caballo; cuanto más fuerte sea, tanto más aprisa se avanza y más posibilidades se tienen de descubrimientos y experiencias. Eso significa que es bueno tener un sistema emocional fuerte. Pero un caballo muy vigoroso debe de ser bien dirigido, de lo contrario puede desbocarse y correr hacia cualquier sitio de forma totalmente inadecuada. SI esto llega a ocurrir, acaba uno en la cuneta con un carruaje, el cuerpo físico, deteriorado. Es lo que pasa cuando dejamos que sean nuestras emociones las que dirijan nuestra vida. Sin embargo el caballo es necesario para tirar del carruaje pero debe hacerlo con eficiencia. EL buen estado del cuerpo físico depende mucho del número de veces que el cochero –el cuerpo mental- ha sido incapaz de controlar al caballo, y éste se ha desbocado y el conjunto ha ido a parar a la cuneta, rompiendo así el carruaje. Sabemos que el estado de nuestro cuerpo físico depende mucho de nuestras emociones.
En principio el cochero debería dirigir el caballo con inteligencia y utilizar toda su potencia con sabiduría. El papel del caballo –las emociones-, consiste pues en proporcionar la energía que hace avanzar las cosas en el mundo material; el del cochero –el cuerpo mental-, en dirigir esa energía con sabiduría. Pero el cochero no conoce el camino. Por eso debe escuchar las directrices procedentes del Ser (el amo sentado en el carruaje) y ejecutarlas fielmente. Para que el viaje resulte interesante y armonioso, el conjunto debe de estar dirigido por el dueño que, solo él, tiene conocimiento exacto de la realidad a cada instante.
Así pues, para que la parte mental del ser humano realice su función plenamente necesita, por un lado, desarrollar su capacidad de estar en relación directa y consciente con el alma, a fin de recibir de ella claramente las directrices; y por otro, conocer la naturaleza emocional para seguir llevando el control cuando ésta se desboca; y además ha de ser capaz de dirigir con sabiduría la energía que representa. Debe igualmente ser capaz de dirigir el carruaje de manera inteligente y eficaz. Cuando tiene lugar ese conocimiento ideal de la mente, tenemos una personalidad (conjunto físico, emocional y mental) totalmente al servicio del amo. Entonces el Ser puede manifestarse en el mundo físico en toda su plenitud.
Para comprender nuestra situación actual debemos examinar con mayor precisión cómo funciona el cochero. En realidad es un doble personaje. La primera parte que llamamos mente inferior, es intrínseca a la personalidad y está íntimamente ligada al mecanismo emocional. NO dispone de suficiente conocimiento. Funciona como una máquina, a partir de automatismos procedentes del pasado. Está muy activa en la conciencia colectiva actual; demasiado activa en realidad. Al conjunto formado por el cuerpo físico y la mente inferior lo llamamos ego o personalidad.
La segunda parte, que llamamos mente superior, está en contacto directo con el Ser; es el vínculo entre el alma y la personalidad y debido a su contacto con la sabiduría del Ser, tiene a su alcance el conocimiento. Cuando la mente superior está activa y la mente inferior está silenciosa y receptiva, toda va bien; la personalidad se deja guiar por la energía del Ser, manifestando al mundo lo mejor de sí misma.
La analogía del carruaje permite comprender el importante papel que desempeña la mente en la buena marcha de la máquina humana, porque la calidad de nuestra vida depende de qué parte de la mente la dirija.
INFORMACIÓN VISUAL ACLARATORIA:
1. Por dónde voy? Que acojono siento ahora…

2. Creyéndome con mucho más control y poder de lo que realmente tengo y …

3. Ultimamente las cosas se me han complicado pero mucho, mucho!

4. La supremacía de las emociones!!! General muerto en la Guerra de Secesión de USA

5. Personalidad múltiple?

6. O simplemente cuando hace 2,000 años nos divertíamos así:

7. CRISIS???

8. La última relación ?

9. La versión chunga de con el mundo por montera un hombre y una mujer de bandera

10. Aunque cree que si, este colega no lo tiene nada claro en la vida!

11. SIN AMO POR LA VIDA?

O …

12. Receso: cuando el cochero y el amo se toman un tiempo para aclarar al camino

13. Domando al caballo…

14. Siguiendo las instrucciones del amo i.e. controlando la situación…

15. Disfrutando de un día PLENAMENTE apacible

16. Y de la noche lluviosa sumamente romántica…!

CREDENCIALES:
Texto: del libro “La Libertad del Ser” de Annie Marquier
Fotografías: Peña generosa que ha compartido sus fotos o diseños en la web
*EXCELENTE ARTICULO TOMADO DE "MEDICINA CUANTICA". GRACIAS!
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