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martes, octubre 09, 2012

Cartas desde el Futuro




Vídeo: http://youtu.be/8aiq8jzFKPM


Ustedes están viviendo en el año en que yo nací. Yo tengo ahora cien años, y les escribo desde el año 2101. Estoy haciendo uso de los últimos resabios de la física avanzada que los científicos desarrollaron durante vuestra era, intentando enviarles este mensaje electrónico al pasado para que ingrese a sus redes informáticas actuales. Espero que lo reciban, que les proporcione motivos para detenerse a reflexionar sobre su mundo actual, y que puedan adoptar algunas medidas a tiempo tomándolo en cuenta.
De mí mismo sólo contaré lo que es necesario contar: Soy un sobreviviente. He tenido una suerte extraordinaria en multitud de ocasiones y de muchas maneras, y considero que es una especie de milagro que pueda estar hoy aquí redactando este mensaje. He pasado gran parte de mi vida intentando ser historiador, pero las circunstancias me han obligado a aprender y practicar los oficios de agricultor, forrajero, guerrillero, ingeniero, y ahora físico. Mi vida ha sido larga y azarosa… Pero no estoy haciendo este esfuerzo para contarles de mí. Es sobre los acontecimientos que he presenciado durante este siglo lo que me siento obligado a contarles de esta forma tan atípica.
desesperacionEstán ustedes viviendo el final de una era. Quizá no lo entiendan. Espero que cuando hayan terminado de leer esta carta lo puedan comprender.
Quiero contarles algo que es importante que conozcan, aunque es posible que les parezca que esta información es difícil de digerir. Les ruego que tengan paciencia conmigo. Soy un hombre viejo, y no me queda tiempo para tonterías. Si lo que les cuento les resulta increíble, considérenlo entonces como ciencia ficción. Pero por favor: Presten atención. El antiguo aparato informático que estoy usando es un cacharro bastante inestable y no hay mucha seguridad de que este mensaje consiga llegar a destino. Por favor: pasen esta información a los demás. Probablemente sea el único mensaje de este tipo que reciban en sus vidas.
Como no sé cuánta información podré transmitirles empezaré con los temas más importantes, los que sean de mayor utilidad para que puedan entender hacia dónde se dirige vuestro mundo. La energía ha sido el principio organizador (¿o debería mejor decir desorganizador?) de los siglos diecinueve y veinte. La gente descubrió nuevas fuentes de energía –carbón, y más tarde petróleo– en el siglo diecinueve, y luego inventó todo tipo de nuevas tecnologías para usar esa energía recién descubierta. El transporte, la manufactura, la agricultura, la iluminación, la calefacción, todo eso sufrió una revolución, y los resultados calaron muy profundo en la civilización. La vida se volvió absolutamente dependiente de nuevos dispositivos; de los alimentos traídos de lejos y fertilizados con productos químicos; de medicamentos elaborados mediante síntesis químicas y a partir de procesos industriales dependientes de combustibles fósiles; de la misma idea del crecimiento perpetuo (después de todo, siempre era posible producir más energía para el transporte y las manufacturas ¿no?). Pues bien, si los siglos diecinueve y veinte representaron la parte ascendente de esa curva de crecimiento, este siglo pasado ha sido la parte descendente, la caída en picada. Debería haber resultado perfectamente obvio para todo el mundo que las fuentes de energía con las que contaban eran agotables. Sin embargo, de algún modo ustedes nunca quisieron darse cuenta de esta obviedad. Supongo que es porque la gente tiende a acostumbrarse a un determinado estilo de vida, y a partir de ese momento ya no le presta demasiada consideración. Creyeron que “las cosas siempre han sido así y lo seguirán siendo”.
Lo mismo pasa hoy también. La gente joven ahora nunca ha conocido algo realmente diferente; nuestro estilo de vida les parece de lo más natural, ellos se la pasan escarbando entre los restos de la civilización industrial en busca de cualquier cosa que pueda tener una utilidad inmediata, como si fuera esta la forma en la que la gente vivió siempre, como si esta hubiera sido la forma a la que aspirábamos a vivir. Es por eso por lo que siempre quise estudiar historia, de modo que pudiera obtener alguna perspectiva de las sociedades humanas y cómo cambian con el tiempo. Pero me estoy yendo por las ramas. ¿Dónde me había quedado?
Sí, la crisis de la energía. Bueno, todo comenzó más o menos en la época en que yo nací. La gente entonces pensaba que las inestabilidades serían pasajeras, que se trataba tan sólo de un problema técnico o político, que pronto todo volvería a la normalidad. No se detenían a pensar que “lo normal”, en un sentido histórico amplio, suponía vivir sólo de la energía solar entrante al planeta y del crecimiento vegetativo de la biosfera. Perversamente, pensaban que “lo normal” era poder utilizar alegremente la energía fósil acumulada en el planeta como si no existiera el mañana. Y esa fue la manera en que dejó de existir el mañana. Fue la clásica profecía autocumplida.
nuclear-reactorAl principio mucha gente pensó que la creciente escasez podría ser resuelta con “tecnología”. Lo cual, retrospectivamente, resulta bastante absurdo. Después de todo, aquellos modernos artefactos habían sido inventados para consumir una abundancia temporal de energía. No producían energía. Sí, claro, estaban los reactores nucleares (¡Carajo, desactivar luego esas calamidades resultó una pesadilla!), pero costaban tanta energía para construir y de desmantelar, que la energía que producían durante su vida útil apenas se recuperaba, hablando en términos energéticos.
Lo mismo sucedía con los paneles fotovoltaicos; parece que nadie se puso nunca a calcular cuánta energía se necesitaba realmente para fabricarlos, empezando por las microplaquetas de silicio que se producían como alternativa secundaria de la industria informática, e incluyendo la construcción de las propias fábricas. Resultó que la fabricación de esos paneles consumía casi tanta energía como la que producían los propios paneles luego durante su vida útil. Sin embargo se construyeron unos cuantos, y ojalá se hubieran construido más! Algunos de ellos todavía funcionan, por ejemplo, son los que ahora mismo están alimentando el aparato que me permite enviarles esta señal desde el futuro.
La energía solar fue una buena idea; el principal motivo de su fracaso simplemente fue que era incapaz de satisfacer la voracidad energética de los hábitos de la gente. Al agotarse los combustibles fósiles, ninguna tecnología podría haber mantenido los estilos de vida a los que la gente se había acostumbrado. Sin embargo, tardaron bastante en darse cuenta. Su patética fe en la tecnología resultó tener connotaciones religiosas, como si sus cacharros electrónicos fueran objetos sagrados que los conectaban con un dios invisible pero omnipotente, capaz de vencer a las leyes de la termodinámica.
Naturalmente algunos de los primeros efectos de la disminución de la energía tomaron la apariencia de recesiones económicas, seguidas de depresiones sin fin. Pero los economistas se manejaban siempre sobre la base de su propia religión: Una fe absoluta e inconmovible en el Dios-Mercado. Pensaban que si el petróleo empezaba a escasear el precio subiría, ofreciendo así incentivos para la investigación de energías alternativas. Pero los economistas nunca se tomaron la molestia de reflexionar a fondo. Si lo hubieran hecho, se habrían dado cuenta de que la reconversión total de la infraestructura energética de una sociedad necesitaba décadas, mientras que las señales emitidas por los aumentos de precios debido a la disminución de la energía, surgían tan sólo unas semanas o meses antes de hacerse evidente la necesidad del cambio. Más aún, antes deberían haberse dado cuenta de que para los recursos energéticos de base no existían reemplazos…!!
Los economistas sólo sabían pensar en términos de dinero: Las necesidades básicas como el agua y la energía sólo aparecían en sus cálculos en términos de su coste en dinero, lo que les hacía suponer que eran funcionalmente intercambiables por cualquier otra mercadería a la que se pudiera poner un precio: Naranjas, aviones, diamantes, entradas para ver fútbol, cualquier cosa. No obstante, si se analiza a fondo, se ve que los recursos básicos en absoluto eran intercambiables con otros: Una vez que se acababa el agua, no podías beber las entradas para el fútbol, por muy importante que fuera tu equipo.. Tampoco podías comerte las monedas si nadie tenía alimentos para vender. Y así, a partir de un determinado momento, la gente empezó a perder la fe en el dinero. Y a medida que lo iban haciendo, se daban cuenta de que la fe era el único factor que hacía que el dinero tuviera valor. Las monedas fueron colapsando, primero en un país, luego en otro, y así empezó a haber cada vez más inflación, deflación, trueques, pillaje y saqueos a escalas inimaginables, a medida que iban acabándose las mercaderías básicas.
En la era en que yo nací, algunos comentaristas solían comparar la economía global con un casino. Unas pocas personas obteniendo billones de dólares, euros y yenes a través del comercio de monedas, bonos, compañías y operaciones a futuro. Ninguna de estas personas hacía realmente nada útil; simplemente realizaban sus apuestas y en numerosas ocasiones obtenían ganancias colosales. Si seguías la cadena, podías ver que todo el dinero salía de los bolsillos de la gente común, pero esa es otra historia. De todos modos: En última instancia toda esa actividad económica dependía de la energía, del transporte y las comunicaciones a escala global, y de la fe en las monedas. Pero a principios del siglo veintiuno el casino colapsó. Gradualmente empezó a funcionar un nuevo paradigma. Del casino global pasamos a los mercados de pulgas locales.
chimeneasAño tras año con cada vez menos energía disponible, y con monedas inestables dificultando las transacciones, la fabricación y el transporte redujeron su escala. Daba igual lo poco que Nike pagaba a sus obreros en Indonesia, porque una vez que el transporte marítimo alcanzó niveles prohibitivos, los beneficios de la globalización y de sus operaciones a distancia se desvanecieron. Pero ya era tarde, y Nike no podía intentar reconstruir sus fábricas en los Estados Unidos, porque llevaban cerradas décadas. Lo mismo sucedió con todos los demás fabricantes de productos textiles, electrónicos, etc. Toda la infraestructura de fabricación local había sido destruida en aras de la globalización, para producir bienes más baratos y lograr beneficios empresariales mayores. Reconstruir aquella infraestructura demandaba una ingente inversión financiera y energética, justo cuando el dinero y la energía empezaban a escasear.
Los negocios se vaciaron. La gente no tenía empleo. ¿Cómo iban a sobrevivir? La única forma de hacerlo era reciclando todas las cosas usadas que habían sido fabricadas antes de la gran crisis de la energía. Al principio, después de los shocks iniciales, que vinieron en forma de sucesivas oleadas, las personas vendían sus cosas en subastas por internet, siempre que hubiera electricidad disponible, claro. Luego, cuando ya resultó evidente que los costos del transporte hacían problemático el aprovisionamiento de bienes a distancia, la gente empezó a comerciar en las calles para poder satisfacer sus necesidades básicas. La cruel ironía era que la mayoría de sus cosas más valiosas consistían en coches y artefactos electrónicos, para los que ya nadie tenía interés. ¡Eran inútiles! Cualquiera que tuviera herramientas manuales y supiera usarlas podía considerarse rico. Y así sigue siendo ahora.
La civilización industrial había producido demasiadas cosas inútiles durante su breve existencia. Durante los últimos cincuenta o sesenta años, la gente ha intentado recuperar piezas o partes de toda esa chatarra, en busca de algo que resultara tener una utilidad práctica. ¡Qué montones de basura más horribles! Con todos los respetos, siempre me ha costado entender por qué –e incluso cómo– ustedes pudieron malgastar billones de toneladas de valiosísimos recursos naturales, y convertirlos en montañas de basura maloliente, sin que apenas mediara un período de vida útil en el medio. ¿No podrían al menos haber fabricado objetos duraderos y bien diseñados? Debo decir que la calidad de las herramientas, muebles, casas, y todo lo que hemos heredado de Uds., y que estamos obligados a utilizar, dado que pocos de nosotros podemos permitirnos el lujo de reemplazarlos, es patéticamente insignificante.
Bueno, pido disculpas por estos últimos comentarios. No pretendo ser grosero. En realidad algunas de las herramientas manuales que handestruccion quedado son bastante buenas. Pero tienen que entenderme: el estilo industrial de vida al que ustedes se han acostumbrado, tendrá terroríficas consecuencias para sus hijos y sus nietos. Cuando yo era muy joven y tenía quizá cinco o seis años, vagamente recuerdo haber visto algunos viejos programas de televisión: La Familia Ingalls, Ozzie and Harriet, Lassie. En ellos se retrataba un mundo ingenuo, en el que los niños crecían en pequeñas comunidades rodeados de amigos y familiares. Los adultos, que eran amables y sabios, conseguían resolver con facilidad los problemas. Todo parecía estable y benigno.
Pero cuando yo nací, ese mundo, si es que alguna vez existió, ya había desaparecido hacía tiempo. En la época en que tuve edad suficiente para enterarme de lo que ocurría, la sociedad parecía que reventaba por sus costuras. Empezaron los apagones eléctricos, que al principio fueron de unas pocas horas. Luego llegó la escasez del gas natural. No sólo pasábamos frío la mayor parte del invierno, los apagones empeoraron dramáticamente, porque gran parte de la electricidad se producía a partir de gas natural. Y luego vino la escasez de petróleo y naftas. Llegado ese momento –creo que yo era un adolescente por entonces– la economía global ya estaba hecha pedazos y en lo político reinaba el caos.
Cuando yo estaba saliendo de la adolescencia empezó a desarrollarse una actitud fácil de reconocer entre la gente joven. Era un sentimiento como de gran rabia hacia cualquier persona mayor de una determinada edad, puede que los treinta o cuarenta años. Esos adultos habían consumido tantos recursos, y ahora ya no quedaba nada para sus propios hijos… Naturalmente, cuando los adultos habían sido jóvenes se limitaban a hacer lo mismo que hacía todo el mundo. Les parecía normal talar bosques centenarios para obtener pulpa con la que fabricar pesadas guías telefónicas, o consumir hasta el último litro de gasolina para sus derrochadores vehículos, o encender el aire acondicionado cuando tenían un poco de calor. Para los niños de mi generación todo eso no ocupa más que una nebulosa en la memoria. Lo que nosotros hemos conocido es otra cosa. Nosotros hemos vivido en la oscuridad, con carestía de alimentos y escasez de agua, con saqueos y piquetes en las calles, con multitudes de gente pidiendo limosna en las esquinas, con unos fenómenos meteorológicos imprevisibles, con contaminación y basura que ya no podían ser recogidos y ocultados a la vista. Para nosotros, los adultos de aquel entonces simbolizaban pues al enemigo.
En algunos lugares, la violencia entre generaciones se manifestaba en forma de resentimientos encubiertos. En otros hubo ataques físicos a gente mayor. En otros existieron purgas sistemáticas. Me avergüenzo al reconocer que, aunque nunca ataqué físicamente a gente mayor, sí participé cuando se les insultaba y avergonzaba públicamente. Esas pobres personas –algunos bastante jóvenes, visto desde mi edad actual– estaban tan confundidas y se sentían tan traicionadas como nosotros mismos. Ahora sí puedo ponerme en su lugar. Intenten hacer loDISTURBIOS EN HAMBURGO mismo: Traten de recordar la última vez que fueron a una tienda tras otra buscando comprar algo y no lo tenían (este pequeño ejercicio mental constituye realmente un desafío imaginativo para mí, pues hace décadas que yo no piso realmente una “tienda” que tenga mucho de nada, pero estoy intentando expresarlo en términos que ustedes puedan entender). ¿Se sintieron frustrados? ¿Se enfadaron pensando: “He recorrido un camino tan largo para tratar de conseguir esta cosa, y ahora tengo que cruzar toda la ciudad para seguir intentándolo”? Bueno, multipliquen esta frustración y esta rabia por cien, o por mil. La gente pasaba a diario por estos trances, para cualquier cosa básica que necesitaran consumir, cualquier servicio, cualquier necesidad burocrática a la que se hubieran acostumbrado. Más aún, esos adultos habían perdido la mayoría de sus pertenencias cuando colapsó la economía. Y ahora pandillas de jovencitos les robaban lo poco que les quedaba, golpeándoles con saña e insultándoles al hacerlo. Debió de ser una experiencia devastadora para ellos. Algo realmente insoportable… Ahora que yo mismo soy un anciano, me siento más tolerante hacia la gente. Los que quedamos estamos intentando sobrevivir, haciéndolo lo mejor que podemos.
Supongo que ustedes sentirán curiosidad acerca de lo que ha pasado durante este último siglo. La  política, guerras, revoluciones, etc. Bueno, les cuento lo que sé, pero hay muchas cosas que desconozco. Durante los últimos sesenta años no hemos tenido nada parecido a una red global de comunicaciones, tal como existía antes. Hay amplias partes del mundo de las que no sabemos prácticamente nada. Pero les contaré lo que sé.
Como podrán imaginar, cuando la escasez de recursos energéticos golpeó a los Estados Unidos y la economía empezó a caer en picada (es curioso que aún use esta expresión: sólo los más viejos entre nosotros, como yo mismo, han visto descender en picada un avión), la gente empezó a enfadarse y a buscar un responsable a quien echar las culpas. Naturalmente, el gobierno no quiso ser el culpable, de modo que los bastardos que estaban en el poder (lo siento, sigo sin tener ninguna simpatía hacia ellos) hicieron lo que los líderes políticos siempre han hecho: inventaron un enemigo exterior. Enviaron barcos de guerra, bombarderos, misiles y tanques al otro lado del océano con propósitos de lo más siniestros. A su población le decían que era para proteger el “estilo de vida americano”. Bueno, no existía nada sobre la tierra que pudiera conseguirlo, porque ¡el “Estilo de Vida Americano” era pues el problema!
Los generales consiguieron matar algunos millones de personas. De hecho pueden haber sido decenas o cientos de millones; las noticias nunca fueron muy claras al respecto y siempre estaban manipuladas. Había protestas contra la guerra en las calles, y persecuciones de gente que protestaba contra la guerra. A algunos de ellos inclusive los detuvieron y los metieron en campos de concentración. Hacia el final, el gobierno se volvió totalmente fascista en sus métodos. Existían levantamientos locales que eran sofocados de manera brutal. Pero no sirvió de nada. Las guerras tan solo agotaron más rápido los escasos recursos que quedaban, y después de cinco años terribles, el gobierno central simplemente se fue a pique. Se le acabó la gasolina, por así decirlo.
Hablando de acontecimientos políticos, vale la pena mencionar que en los primeros años de escasez, las ideas políticas existentes tenían pocas alternativas útiles que ofrecer. La derecha se dedicaba por entero a proteger a los ricos de ser acusados de desviar todo el sufrimiento hacia la gente pobre, y a buscar chivos expiatorios extranjeros: árabes, gitanos, coreanos del norte, etc. Mientras, la izquierda estaba tan acostumbrada a combatir las mezquindades empresariales, que no era capaz de darse cuenta que los problemas a los que se enfrentaba ahora la sociedad, ya no podían ser resueltos mediante ninguna redistribución económica. Personalmente, y como historiador, tiendo a sentir más simpatía por la izquierda, porque pienso que la acumulación de riqueza que se estaba produciendo era lisa y llanamente obscena.
Ellos decían que gran parte de aquel infierno podría haberse evitado si toda esa riqueza Políticos_peleandose hubiera repartido entre todos desde un principio. Escuchando a algunos de los líderes de la izquierda se podía llegar a creer que, una vez que se le hubiera puesto freno a todas las corporaciones, una vez que se despojaran de sus privilegios a los plutócratas multimillonarios y socializado sus riquezas, luego por fin todo iba a estar bien. Pues no, igual no había manera de que todo fuera a andar bien, simplemente eso era imposible.
Entonces teníamos a estas dos facciones políticas combatiéndose a muerte, culpándose mutuamente, mientras todos a su alrededor se morían de hambre o se volvían locos. Lo que la gente realmente necesitaba era información básica y consejos de sentido común, alguien que les mostrara la dura realidad, que su estilo de vida se terminaba, y que les ofrecieran algunas estrategias de supervivencia colectiva inteligentes.
Mucho de lo que ha sucedido durante el siglo pasado es lo que cabía esperar según las previsiones de los científicos de la época: Se observaban cambios climáticos dramáticos, extinción de especies y terribles epidemias, tal como los ecologistas del final del siglo anterior habían advertido. No creo que eso sea motivo de orgullo para los descendientes de aquellos ecologistas. Simplemente advertir “yo se los dije” es un consuelo bastante lamentable. Los tigres y las ballenas han desaparecido, y probablemente decenas de miles de otras especies; pero nuestra actual falta de comunicaciones globales hace que sea difícil saber qué especies hoy ya no existen y dónde.
Para mí las aves cantoras son un recuerdo grato pero lejano. Supongo que mis colegas en China y en Africa tendrán largas listas similares. El cambio climático ha sido un problema real para el cultivo de alimentos, e incluso para sobrevivir. Nunca se puede saber de un año para otro, qué bandadas de insectos conocidos o desconocidos o plagas van a aparecer. Es mucho peor que un desastre, es una amenaza a la vida. Y éste es sólo uno de los factores que han llevado a la dramática reducción de la población humana en este último siglo.
Mucha gente se refiere a esto como “La Gran Extinción”. Otros lo llaman “La Gran Poda”, “La Purificación”, o “La Limpieza”. Algunos términos son más duros que otros, pero en realidad no hay formas amables de describir esos acontecimientos: guerras, epidemias y hambrunas masivas.
La crisis del aguaLos alimentos y el agua han sido factores clave en todo esto. El agua potable fresca y limpia ya lleva décadas siendo escasa. Una de las formas de hacer enojar mucho a la gente joven ahora, es contarles historias de cómo en los viejos tiempos las personas de las ciudades usaban millones de millones de litros de agua para regar jardines y parques. Cuando les describo cómo funcionaban los retretes simplemente no lo pueden creer. Algunos piensan que me lo invento. En estos días el agua es un asunto serio. Si desperdicias un litro de agua puede que muera alguna persona.
Hace ya muchas décadas que la gente empezó –por pura necesidad– a cultivar su propia comida. No todo el mundo tuvo éxito y hubo penurias. Una de las cosas más frustrantes era la falta de buenas semillas. Poca gente entendió a tiempo la importancia de preservar semillas de una temporada para la siguiente, de modo que los stocks de semillas existentes se agotaron muy rápido. También existía el gran problema de las modernas variedades híbridas: muy pocas de las hortalizas de invernadero plantadas producirían buenas semillas para el año siguiente. Las plantas de diseño genético eran incluso peores, causando todo tipo de problemas ecológicos cuyas consecuencias aún seguimos padeciendo, en especial la muerte de abejas y otros insectos beneficiosos. En la actualidad, las semillas de alimentos bien polinizados son para nosotros lo que era el oro para ustedes.
Cuando yo era más joven, a los 50 o 60 años, he viajado algunas veces a pie y a caballo elaborando informes del mundo exterior para mi comunidad. Por lo que he visto y oído, parece que alguna gente de diferentes lugares se las ha arreglado de maneras también diferentes, y con diversos grados de éxito. Irónicamente, eran los indígenas los más preparados, y quienes más fueron perseguidos por la civilización industrial. Aún conservaban gran cantidad de conocimientos de cómo vivir en el campo, en la simplicidad, asociados a la tierra. En algunos sitios, la gente está conviviendo en comunidades rurales improvisadas; otros están intentando sobrevivir en lo que queda de los grandes centros urbanos, rompiendo trabajosamente el hormigón que cubre los valles y cultivando lo que pueden, al tiempo que reciclan y comercian toda la vieja basura industrial que quedó atrás cuando la gente huyó de las ciudades alrededor de 2020. Como historiador, una de mis mayores frustraciones fue la rápida desaparición del conocimiento. Ustedes tenían la manía de meter la información más importante en medios de almacenamiento electrónico y papel tratado con químicos, pero con el tiempo se fueron inutilizando. La mayor parte de lo rescatado lo tenemos en fotografías, con imágenes que se van desvaneciendo, libros variados, y revistas semidestruidas.
Algunos de nuestros jóvenes miran los anuncios en esas viejas revistas y tratan de imaginar cómo habrá sido vivir en un mundo de aviones, electricidad y coches deportivos. ¡Aquello debió ser Utopía, El Paraíso Terrenal! exclaman… Otros no tenemos una visión tan optimista del pasado. Supongo que es parte de mi misión como historiador, recordarle a todo el mundo que las imágenes de los anuncios eran sólo una máscara de la historia; era “la otra cara” de la historia, que ocultaba la galopante explotación de la naturaleza y de la gente, la ceguera ante las consecuencias, lo que condujo a todos los horrores del siglo veintiuno.
Ustedes seguramente se preguntarán si les puedo contar alguna buena noticia, algo alentador o positivo acerca del futuro de su mundo.Una nueva tierra Bueno, como pasa con la mayoría de las cosas, depende de la perspectiva que adopten. Muchos de los supervivientes aprendieron valiosas lecciones. Aprendieron qué es lo importante en esta vida, y qué no. Aprendieron a cuidar el tesoro de un buen suelo, las semillas puras, el agua limpia, el aire sin contaminar, y los amigos con quienes poder contar. Aprendieron que es importante hacerse cargo de la propia vida, antes que esperar que se haga cargo el gobierno o las empresas. Ahora ya no existen “empleos”, de modo que el tiempo de la gente depende de cada uno. Ahora piensan más por sí mismos, y como consecuencia de ello, las viejas religiones han sido mayormente dejadas de lado, y la gente ha redescubierto la espiritualidad en la naturaleza y en sus comunidades locales. Los niños hoy están ansiosos por aprender y crear su propia cultura. Los traumas del colapso de la civilización industrial son cosas del pasado, eso ahora ya es historia. Se ha iniciado un nuevo día.
¿Pueden ustedes cambiar el futuro? Yo no lo sé. Hay todo tipo de contradicciones lógicas en esta pregunta. Yo mismo apenas alcanzo a comprender los principios de la física que me están permitiendo transmitirles este mensaje en el tiempo. Es posible que a partir de la lectura de esta carta ustedes puedan hacer algo que habría cambiado mi mundo. Es posible que puedan salvar un bosque o una especie, o conserven alguna vieja semilla como si fuera una reliquia, o que contribuyan a prepararse ustedes mismos y el resto de la población para el descenso energético que les espera. Mi dura vida podría haber sido diferente como resultado de ello. Entonces supongo que esta carta sería diferente si ustedes hubieran adoptado acciones diferentes. Habríamos establecido algún tipo de realimentación cósmica entre el pasado y el futuro. Resulta interesante pensar en ello.
Hablando de la física, quizá deba mencionar que he llegado a aceptar una visión de la historia basada en lo que he leído sobre la teoría del caos. Según dicha teoría, en los sistemas caóticos, pequeños cambios en las condiciones iniciales pueden llevar a grandes cambios en los resultados finales. Pues bien, la sociedad y la historia de la humanidad son sistemas caóticos. Si bien lo que la mayoría de la gente hace está determinado por circunstancias materiales, sigue habiendo un margen de maniobra, y lo que ustedes hagan ahora puede producir una diferencia significativa en la tendencia. Si miramos en retrospectiva, veremos que la supervivencia humana en el siglo veintiuno dependía de una multiplicidad de pequeños esfuerzos, aparentemente insignificantes, realizados por individuos y grupos marginales en el siglo veinte. El movimiento anti-nuclear, el movimiento ambientalista, el movimiento en contra de la biotecnología y la manipulación genética, los movimientos en favor de los alimentos y la agricultura orgánicos, los movimientos de apoyo a los pueblos indígenas, las pequeñas organizaciones dedicadas a preservar semillas, todos ellos han tenido un profundo y positivo impacto sobre los acontecimientos futuros.
Hablando en términos lógicos, supongo que si ustedes modificaban la red de causalidades que ha llevado a mi existencia actual, es posible que algunos hechos hubieran impedido mi presencia aquí ahora. En tal caso, esta carta constituiría la nota de suicidio más extraña de toda la historia..!! Pero este es un riesgo que yo estoy dispuesto a correr. Hagan lo que puedan, y mientras lo hacen, por favor, trátense con respeto y amabilidad. ¡Nada ni nadie seguirá siendo tal como ustedes lo conocen!
Por Richard Heinberg (Mensuario MuseLetter – Marzo de 2001)
heinbergRichard Heinberg es periodista, editor, escritor y profesor, miembro del New College de Santa Rosa, California, donde dicta cursos sobre los temas interrelacionados de energía, sociedad, cultura y ecología. Autor de los libros The Party’s Over: Oil, War and the Fate of Industrial Societies, Powerdown: Options and Actions for a Post-Carbon World, Peak Everything (2007), y Blackout (2009). Desde hace años es una de las personas más activas y reconocidas en el mundo, en la tarea de advertir sobre el gran cambio que estamos viviendo en nuestra civilización.
Fuente:

sábado, agosto 11, 2012

La Guerra Monetaria Asimétrica

 
Madrid, 6 de agosto 2012 (Hugo Salinas Price) - El primer requerimiento para una acción exitosa
sobre el ámbito del mundo físico es la correcta información sobre los hechos respecto a los cuales
vamos a actuar.

Los hermanos Wright comprendieron este requerimiento cuando empezaron su trabajo para construir
una máquina voladora, ya que empezaron con un estudio rudimentario pero bastante eficaz sobre
aerodinámica; construyeron modelos de alas y probaron su comportamiento. Procedieron entonces a
diseñar un ala para su máquina voladora basada en los resultados de sus pruebas y así lograron un
éxito histórico en 1903.

Como resultado de los enormes éxitos que la industria alcanzó durante los siglos XIX y XX, la
humanidad se enamoró de la Física, que es el estudio del mundo físico. En el mundo físico, la
experimentación es fundamental y proporciona resultados confiables, porque en el reino de la física
podemos repetir cualquier experimento indefinidamente y obtener siempre exactamente el mismo
resultado.

Vivimos en un mundo de éxitos verdaderamente deslumbrantes: la maravillosa televisión, los miles
de millones de teléfonos celulares, el Internet, la fantástica capacidad de viajar por el aire - la lista
es interminable. Sin embargo, con respecto a nuestra condición de seres humanos, el registro no es
agradable en absoluto. Nuestro mundo está en un estado de quiebra; hay un creciente descontento
popular con respecto a los arreglos políticos y económicos; el hambre es evidente en ciertas
regiones. El mundo financiero está en un desorden total. La humanidad no está contenta.

Lo que ha ocurrido en los pasados dos siglos es que las principales mentes fueron seducidas por el
éxito de la Física y cayeron en la idea equivocada de que los mismos principios que tuvieron tanto
éxito en ese ámbito eran los mismos principios que podrían resolver los problemas humanos - un
gran error.

La Nueva Escuela de Economía Austrica

Si analizamos la economía y su actividad gemela, la política, encontramos que la base del
Keynesianismo (teoría económica propuesta por John Maynard Keynes) - la cual gobierna al mundo
actualmente - es fundamentalmente un esfuerzo por aplicar los principios de la Física a un ámbito
que no está regido por la Física, sino por la capacidad de los seres humanos de elegir, materia que
estudian la Escuela de Economía Austiaca y su versión moderna, la Nueva Escuela de Economía
Austrica, encabezada por el Profesor Antal E. Fekete. (Consultar: www.professorfekete.com ).

La Física cuantifica: mide, pesa y cuenta tanto el tiempo como la cantidad. Experimenta y determina
relaciones predecibles entre las causas físicas y los efectos. El sombrío fracaso de la economía
Keynesiana que ahora absorbe al mundo entero ha ocurrido porque los Keynesianos han estado
determinando la política económica en base en estadísticas, que es un proceso de medición, de
pesar y de contar. Sobre esta base han procedido a experimentar, tal como hacen los físicos, usando
a la humanidad; las QE1 y QE2 de los americanos (Quantitative Easing, es decir, expansión
monetaria o flexibilización cuantitativa) han sido, reconocidamente, nada más que experimentos. Los
Keynesianos han esperado un brillante éxito a partir de su "enfoque científico" sobre la economía
pero, como es claramente evidente, han fallado de manera estrepitosa. (Ver aquí)



El hecho es que existen dos reinos diferentes sobre los cuales puede operar la inteligencia humana:
el reino del mundo material y físico, y el reino de los eventos humanos: la Economía y su gemela, la
Política. La Física es el enfoque correcto para lidiar con el mundo material. Pero tan pronto como
deseamos tratar con el ámbito de la acción humana, nos encontramos en una esfera completamente
diferente, debido a que los humanos pueden elegir. No existe la capacidad de elegir en el mundo
físico; es una facultad limitada a los seres humanos.

La Física trata con la comprensión de las relaciones entre entidades que no tienen opción de elegir.
Por consiguiente, la experimentación de la Física revela constantes y resultados predecibles, pero la
Física es inútil cuando el objeto de su estudio tiene una opción: si los átomos tuvieran opción de
elegir, ¡no podría haber una teoría atómica!

Una teoría económica basada en las leyes de la Física no puede lidiar exitosamente con los asuntos
humanos

Puesto que los seres humanos tienen la capacidad de elegir, una teoría económica basada en las
leyes de la Física no puede lidiar exitosamente con los asuntos humanos. Las constantes son
inexistentes en el ámbito de las acciones humanas porque los humanos eligen y son, por
consiguiente, impredecibles. Los gráficos son de poca utilidad, porque sólo nos muestran algo con
respecto a lo que ha ocurrido en el pasado, pero como bien saben los especuladores exitosos (y
también los fracasados) no nos proporcionan ninguna certeza en absoluto sobre lo que tendrá lugar
en el futuro. Las estadísticas son selecciones arbitrarias tomadas de una inmensa masa de datos
históricos - todos los datos son históricos, ya que registran lo que ha ocurrido en el pasado - y están
inevitablemente teñidas por los juicios de valor de la persona que los recaba, conforme selecciona lo
que ella considera como datos importantes. Las ecuaciones son inútiles y engañosas, pues elegir
tiene que ver con diferencias, y las ecuaciones se refieren a igualdades.

La "Sociología" - creación de Augusto Comte - pretende reducir la comportamiento humano a una
ciencia, según los lineamientos de las "Ciencias Físicas", pero como un sabio dijo: "En la práctica, lo
único que la Sociología ha podido descubrir es que algunos lo hacen y algunos no". ¿Hacen, qué?
¡Algo y todo! Y sin embargo, de esto es lo que trata la "Economía" actualmente: de estadísticas, de
la búsqueda de constantes y de la elaboración de gráficos. Éste es el enfoque de la Física a un reino
que está absolutamente fuera del alcance de la Física. El fracaso - la incapacidad de lograr sus
objetivos - es el resultado garantizado de la aplicación de la economía mecánica Keynesiana a la
Política, porque entre los objetos con los que la Física puede lidiar con éxito, ninguno tiene la facultad
de elegir, mientras que los humanos pueden elegir y lo hacen en todo momento de sus vidas.

Los Estados Unidos están comprometidos con el objetivo de un control global total en el que ningún
país podrá oponerse a sus deseos e intereses. Han tenido éxito en establecer su control en una gran
parte del mundo, pero aún existen algunos países que se resisten a esta política de control total de
los EE.EU. Para EE.UU., la tarea a enfrentar es el sometimiento de los puntos restantes que resisten a
su hegemonía.

Los principales puntos de resistencia son pocos y menguan en número: entre ellos destacan China,
Rusia, Corea del Norte, Irán, Venezuela, Palestina, Pakistán, Siria y Afganistán. De éstos, China y
Rusia representan las resistencias más fuertes, probablemente porque poseen armas nucleares y la
capacidad de dirigirlas a través de los continentes. EE.UU. está procediendo contra China y Rusia
minando y tratando de controlar a los países en resistencia más débiles - una política lógica. De esta
forma, Siria está cerca de caer para debilitar a Irán. El propio Irán será el siguiente en la agenda, y
su caída (o el cambio de régimen deseado por E.U.) servirá para acorralar a China y controlar sus
fuentes de petróleo, entre las cuales Irán es un importante proveedor.

Es lógico reducir primero a los países más débiles al sometimiento a los intereses de EE.UU. y tratar
después con los países más grandes, cuando se hayan debilitado por la pérdida de sus aliados y de
sus fuentes de energía y queden encerrados dentro de sus fronteras. Tanto China como Rusia, los
grandes oponentes restantes de la hegemonía mundial total de EE.UU., deben entender el objetivo
final de la política estadounidense. En este momento, están en pie y observando, en una relativa
impotencia, el activo proceso de su aislamiento  y de la desaparición de sus aliados.

Ni Rusia ni China pueden oponerse al debilitamiento de Siria, por ejemplo, emitiendo un ultimátum a
EE.UU. en el sentido de que continuar con sus acciones provocará una respuesta militar. El trabajo de
debilitamiento cuesta poco y es muy eficaz cuando va acompañado del uso de "Redes Sociales",
mientras que una respuesta militar que ponga un alto a ésto es costosa y no puede aplicarse
parcialmente: o se va a la guerra o no se va.

Así, en el último análisis, EE.UU. está aplicando una "guerra asimétrica" contra China y Rusia ya que
su sometimiento es el objetivo final de la política estadounidense que apunta a la hegemonía
mundial. EE.UU. está esforzándose por lograr la hegemonía mundial. Por primera vez en la historia,
el objetivo del control mundial parece factible. La lujuria del poder sobre todo el mundo es una
enorme tentación y EE.UU. está jugándose el todo por el todo para lograr este poder, el sueño de
tantos gobernantes a lo largo de la historia.

"Nuestras almas - cuyas facultades pueden comprender
la maravillosa arquitectura del mundo
y medir el curso de cada planeta errante,
siempre en busca del conocimiento infinito
y siempre moviéndose como las inquietas esferas -
nos obligan a que nos empeñemos  y nunca descansemos,
hasta alcanzar la fruta más madura de todas,
esa perfecta beatitud y felicidad única,
el dulce fruto de una corona terrenal".

("Tamerlán el Grande" de Christopher Marlowe, Siglo XVII en Inglaterra.)

El poder de EE.UU. se sostiene en dos pilares, cada uno de los cuales apoya al otro: el dólar
estadounidense, que es la moneda mundial (todas las demás monedas no son más que derivados
del dólar estadounidense) y el poder del ejército estadounidense, sin rival en el mundo. EE.UU.
trabaja en su objetivo de un imperio mundial usando ambos pilares simultáneamente. Uno apoya al
otro. Militarmente EE.UU. puede intimidar con la amenaza de una fuerza devastadora, sin tener que
usar esa fuerza. La amenaza es suficiente. Y cuando es inoportuno emplear esa amenaza, como en
la actualidad en Siria, emplea entonces la "guerra asimétrica" para trastornar al régimen que se
oponga a sus objetivos.

Tenemos dos ejemplos del apoyo militar a la hegemonía monetaria que EE.EU. practica en el mundo:
el ejemplo de lo que le sucedió a Irak cuando Saddam Hussein decidió vender el petróleo de Irak
exclusivamente a cambio de euros, y el ejemplo de lo que le sucedió a Libia cuando Ghaddafi intentó
crear una moneda de oro para África. El primer ejemplo implicó el uso de fuerza militar para destruir
el Irak de Saddam Hussein, y el segundo implicó, primero el uso de la "guerra asimétrica" para
incitar a una rebelión contra el régimen de Ghaddafi en Libia, y después el uso de la fuerza militar de
la OTAN apoyada por E.U. (Es verdad que hubo otros motivos, además de los proyectos monetarios
de Ghaddafi, para la destrucción de su gobierno, pero la creación de un nuevo Banco Central Libio en
manos de los rebeldes, reconocido inmediatamente por el Oeste tras el estallido de la guerra rebelde
contra el régimen de Ghaddafi, es un hecho contundente.)

Rusia puede implementar medidas asimétricas para responder a las presiones estadounidenses en
Europa que pretenden aislar a Rusia, porque Rusia puede amenazar con detener o reducir las
exportaciones de petróleo y gas que son vitales para la economía europea. China ha prosperado
mediante la exportación de mercancías que tienen una importancia estratégica relativamente menor,
y no puede defenderse con una medida similar porque es un importante importador de petróleo, no
un exportador. Por el contrario, es vulnerable a las medidas proteccionistas por parte de sus países
clientes. Una reducción en sus exportaciones afectaría el empleo en sus industrias exportadoras.

Es muy importante notar que China y Rusia operan bajo una política económica financiera y
monetaria patrocinada por su adversario, EE.UU., el Keynesianismo. Aunque mediante el arma del
petróleo Rusia puede defenderse de los esfuerzos estadounidenses por aislarla de Europa, sigue
cooperando con su adversario en el uso de la misma política económica defectuosa del
Keynesianismo. China, por otro lado, está relativamente desvalida. Es muy dependiente de las
importaciones de petróleo, y es ahí donde E.U. está aplicando la fuerza militar o las amenazas de
fuerza para restringir o bloquear el acceso de China al petróleo. Esforzándose por contrarrestar el
poderío estadounidense, China también ha adoptado equivocadamente la misma defectuosa política
económica que realmente ha arruinado a su adversario.

China no es capaz de una guerra asimétrica psicológica para contrarrestar la desestabilización
estadounidense a sus aliados porque, fundamentalmente, el gran objetivo de China es ser todo lo
que E.U. es, pero mejor, más grandioso y en mayor medida. Siendo este el caso, no puede minar o
neutralizar la imagen estadounidense entre los países aliados. Además de eso, por su naturaleza, a
China no le apetece intervenir en los asuntos internos de otros países.

Cuando EE.UU. finalmente ataque a Irán, como parece probable que ocurra dado el constante
repique en EE.UU.de los tambores de guerra contra Irán, EE.UU. no tomará en cuenta las
advertencias chinas: sabrá que China no irá a una guerra total contra EE.UU. por causa de Irán. China
no se arriesgará a su aniquilación para defender su acceso al petróleo Iraní, no importa cuán
importante éste pueda ser.

China no tiene ninguna otra opción para defender sus intereses que la de romper con la política
Keynesiana de su adversario y empezar a contrarrestar las medidas estadounidenses - las cuales
eventualmente apuntarán directamente contra China después de que todos sus aliados hayan
sucumbido al dominio estadounidense - usando una política totalmente diferente. Esta política será,
y sólo puede ser, la teoría económica conocida como la Economía Austríaca.

La Economía Austríaca, implementada por China, no sólo puede derrotar los propósitos de su
adversario, EE.UU., sino que igualmente importante, puede ayudar a resolver los enormes problemas
que tiene China con su población rural. El problema de la pobreza y el desempleo de la China rural
sólo pueden atenderse con éxito por medio de la Economía Austríaca. El Keynesianismo sólo puede
ofrecer la receta de la expansión crediticia, la cual no puede beneficiar a los pobres, que no tienen
acceso al crédito. Elevar el nivel de vida de la población rural no puede lograrse eficazmente
imponiendo contribuciones a la población urbana en un esquema de distribución de riqueza. El
problema sólo puede resolverse mediante una política que favorezca la creación de riqueza adicional
y el aumento del ahorro popular que eso implica, y tal política sólo puede ser la que propone la
Economía Austríaca.

La Economía Austríaca sería doblemente eficaz para China: proporcionaría el incentivo fundamental
para la creación de riqueza, que es indispensable para resolver el dilema que enfrenta China y
también, simultáneamente, para actuar como una medida de guerra monetaria asimétrica, en
defensa de sus intereses alrededor del mundo, cara a cara contra el dólar estadounidense.

Una medida austríaca inicial que podría aplicarse sería la monetización de plata - su conversión en
dinero de uso corriente - que durante siglos ha sido la moneda de China. Una moneda de plata
podría introducirse a la circulación permanente dentro de China, sin abandonar el uso del Yuan como
moneda nacional. (Por favor consulte en http://www.plata.com.mx/ cómo se puede lograr esto).

En la actualidad, China está enfrentando sus problemas financieros desde una perspectiva
Keynesiana, ya sea liberando o restringiendo la expansión del crédito. Sin embargo, este es un
esfuerzo inútil y contraproducente. La perspectiva austríaca se enfoca en la medida básica de
proporcionarle a la población una moneda fuerte que, considerando la historia de China, tendría que
implicar una moneda de plata.

La monetización de plata en China

Si China fuese a poner en circulación una moneda de plata, la Autoridad Monetaria del país tendría
que empezar a comprar plata. El precio de la plata empezaría a subir y ninguna medida de
manipulación encubierta podría contrarrestar tal incremento. A medida que el precio de la plata se
elevase a $50 dólares por onza, la relación del precio de la plata contra el precio del oro tendría que
seguir, a pesar de una caída en esa relación. La relación actualmente es de aproximadamente 55: 1.
A una proporción de 50:1, el precio del oro subiría forzosamente a $2,500 dólares por onza.

Si se ejerce más presión en las fuentes de petróleo de China, ésta podría aumentar sus compras de
plata - el mercado para la plata monetizada en China sería absolutamente gigantesco. A $100
dólares por onza para la plata, y a una proporción disminuida de 40:1 contra el oro, el precio del oro
sería de $4,000 dólares por onza. Lo qué esto significaría para EE.UU., la nación que China tanto
admira, pero que al mismo tiempo representa para China a su gran y quizás final adversario, es que
las importaciones de EE.UU. serían severamente reducidas. Su costo del petróleo aumentaría
grandemente y afectaría severamente el costo de transporte, vital para la economía estadounidense.
El dólar se devaluaría y el costo de su despliegue militar, que abarca todo el mundo, sería
prohibitivo. Los déficits resultantes en el Presupuesto Federal estadounidense serían insostenibles.

De esta forma, con una simple medida de guerra monetaria asimétrica, China asestaría un durísimo
golpe al ejército estadounidense, al debilitar el pilar de su apoyo monetario, el dólar
estadounidense; y todo esto sin disparar un solo tiro y al mismo tiempo, haciendo algo políticamente
favorable para sus habitantes rurales dándoles una moneda fuerte como un incentivo para trabajar y
para ahorrar para un futuro mejor.

Es verdad que el gran temor de China en la actualidad es un declive en sus exportaciones, y es
igualmente cierto que la introducción a la circulación de una moneda fuerte en China serviría para
restringir su "crecimiento", algo que sería una maldición para los Keynesianos, porque las personas
empezarían a ahorrar ávidamente este dinero de plata y dejarían de gastar en edificios,
apartamentos y acumulación de cobre y otros artículos. Como la moneda de plata sería ahorrada por
la población, la compra de todo el dinero de plata, adquirido con el Yuan "fiat", absorbería inmensas
cantidades del Yuan y aliviaría así las presiones inflacionarias.

Sin embargo, los problemas que enfrenta China son el resultado de un auge artificial en Occidente
basado en la expansión crediticia, un auge que fue suministrado con enormes cantidades de bienes
fabricados en China. Este desequilibrio inevitablemente tendrá que atenderse en algún momento. El
dolor de corregir el desequilibrio no puede evitarse. No será la introducción de la plata en circulación
lo que cause el dolor - el dolor quedó garantizado desde el inicio del auge de la expansión de crédito
en Occidente, el cual fue posible debido al abandono del patrón oro en 1971. De hecho, el retorno a
la moneda fuerte será la única manera de hacer que el dolor sea más soportable, porque habrá una
esperanza bien fundamentada de que estarán por llegar tiempos mejores y más estables, con la
moneda fuerte.

Hemos descrito cómo la moneda de plata puede ser reintroducida a la circulación permanente junto
con el papel moneda y aquí no haremos más que declarar que debe hacerse con una moneda de
plata - en el caso de China, probablemente una pequeña moneda de plata de 1/10 de onza - con un
valor monetario no estampado en la moneda sino cotizado por la Autoridad Monetaria de China, con
una cotización ligeramente por arriba de su valor en lingotes y cuyo valor no será reducible en caso
de bajar el precio de la plata en lingote. El Yuan seguirá siendo la moneda legal de China,
complementada con una moneda de plata que circule en paralelo con la moneda actual. Sería sabio
por parte de China crear esta moneda de plata con características de peso en plata y de diseño
compatibles con un dírham de plata islámico, atrayendo así al mundo islámico a su esfera de
simpatías.

La introducción de esta moneda de plata a la circulación tendrá efectos tan enormes en el valor del
lingote de plata y del lingote de oro, como para dar jaque-mate a los esfuerzos de EE.UU. por reducir
a China al sometimiento mediante su cerco. China podrá devaluar el dólar a voluntad. Cuando el
dólar se devalúa, el Yuan anclado al dólar se devalúa junto con éste - pero ¡no las monedas de
plata! El poder adquisitivo de aquéllos que hayan ahorrado las monedas de plata estará intacto, ya
que el aumento en los precios de la plata aumenta el valor monetario de la moneda circulante de
plata. China fortalecerá así a su población con una medida que debilita a su adversario.

Los dos pilares de los esfuerzos estadounidenses por la hegemonía global son su ejército y el dólar.
El ejército estadounidense es inexpugnable, pero no así el dólar. Por consiguiente es mediante el
debilitamiento del dólar que China puede frenar los esfuerzos que hace EE.UU. por acorralarla y
reducirla a su sometimiento, y la plata puede proporcionar medios pacíficos para oponerse a la
amenazas del cerco impuesto por EE.UU. al forzar un incremento al precio del oro y devaluar así al
dólar.

El dírham de plata es una moneda que sería aceptada ávidamente por el Islam

Como un importante efecto colateral, ofrecerle al mundo islámico una moneda que pueda ser
aceptada como un dírham de plata tendría positivos efectos geopolíticos. Recordemos que China
alberga una población importante de chinos islámicos en sus fronteras occidentales.

¿Qué podemos afirmar respecto a la defensa del Islam y de los países islámicos contra el trabajo de
desestabilización por parte de E.U. / Reino Unido / Israel? No podemos pensar en una medida mejor
para oponerse al insidioso debilitamiento de los países islámicos, desde Marruecos hasta Asia
Sudoriental, que la monetización de la plata en forma de dírhams, que es la moneda verdadera
establecida por la ley fundamental islámica. Por esta razón, el dírham de plata es una moneda que
sería aceptada ávidamente en todo el Islam. Sería un importante símbolo físico de unificación para
todo el Islam.

Mientras contemplamos la heroica resistencia del Presidente Bashar al Assad contra la destrucción de
la independencia siria, por medio de un insidioso debilitamiento y de una violenta insurrección contra
su régimen patrocinados por el eje EE.UU. / Reino Unido / Israel, no podemos pensar en una acción
de guerra asimétrica más importante e inmediata que podría tomar Siria para oponerse a la guerra
que se lleva a cabo en su contra, que anunciar a los sirios que se está acuñando una nueva moneda
del dírham de plata y que se pondrá en circulación inmediatamente: una moneda de plata que
permanecerá en circulación de forma permanente porque su valor monetario subirá con cualquier
incremento en el precio de la plata, pero cuyo valor monetario no se reducirá si hay caídas en el
precio de la plata.

Estas noticias asombrosamente buenas unirían a su pueblo inmediatamente en su apoyo; aquéllos
que lo debilitan a través del uso masivo de teléfonos celulares se encontrarían sin público.

Los hombres que detentan el poder en Egipto están enfrentando a una población inquieta y están al
límite de su ingenio para encontrar formas de contener a la mayoría del pueblo egipcio. Aquí, de
nuevo, la monetización del dírham de plata sería una concesión asombrosa y totalmente
sorprendente para el pueblo egipcio y su atención cambiaría, de la contemplación de su penosa
situación, a la admiración y satisfacción con la acción de su gobierno, y la esperanza de un futuro
mejor.

Irán está sufriendo una devaluación del Rial muy desmoralizante. Hemos sugerido, desde hace años,
que Irán podría monetizar el dírham de plata, el cual no sería afectado por ninguna devaluación del
Rial y así serviría como refugio para los ahorros de los iraníes. Aunque Irán es enemigo del eje E.U. /
Reino Unido / Israel, todavía insiste en emitir moneda falsa y por lo tanto está siguiendo la misma
política monetaria de su enemigo mortal.

Irán es un país poderoso con una posición central en el Medio Oriente. Si monetizara el dírham de
plata, esta medida fortalecería y consolidaría esa posición, ya que sus vecinos gravitarían hacia él
debido a su superior moneda paralela, el dírham de plata. Sería mucho más difícil para los
adversarios del Islam generar el descontento en un área que disfruta de la moneda más deseable
del mundo.

Hace algunos años, un ilustrado gobernante de Asia Sudoriental, el Presidente Mohamad Mahathir de
Malasia, expresó su deseo de regresar al dinero real de plata y oro, y propuso algunas medidas para
Malasia en esta dirección. Sin embargo, a pesar de la brillante intuición desplegada por el Presidente
Mahathir, nada resultó de esta propuesta, porque no se descubrieron medios viables para
implementar la idea.

Hemos escrito sobre cómo los dírham de plata malasios pueden monetizarse, es decir, cómo puede
insertarse en el sistema monetario del Ringgit para circular en paralelo con el Ringgit. Esto puede
hacerse por medio de una cotización monetaria de la Autoridad Monetaria que le conferiría al dírham
de plata un valor monetario en Ringgits - un valor que puede subir con los incrementos en el precio
de la plata, pero que no se reducirá si el precio de la plata cae.

Ese estudio, y otros estudios que hemos llevado a cabo, se han basado en la idea de la
monetización de una moneda de plata en un país, y por esta razón los estudios han sugerido un
"redondeo" del valor monetario, con el propósito de facilitar el uso de la moneda por parte de la
población de ese país en particular.

Sin embargo, el dírham de plata podría convertirse en una moneda regional paralela por  la sencilla
medida de hacer que las diversas Autoridades Monetarias de los países cooperadores usaran
exactamente el mismo proceso para llegar a los valores monetarios del dírham de plata expresados
en cada una de sus monedas nacionales en curso; en este caso, no sería posible "redondear" los
valores monetarios, porque tal "redondeo" entraría en conflicto con los diversos tipos de cambio
aplicados al precio de la plata.

Al usar el precio internacional de la plata como la base para calcular - con un método idéntico - el
valor monetario del dírham de plata en Ringgits y en Rupiahs (la moneda indonesia) sin ningún
redondeo del valor monetario, se crearía una moneda de plata que podría circular en ambos países
con igual facilidad: una moneda común que valga tantos Ringgits en Malasia y tantas Rupiahs en
Indonesia, y a la que el aplicarle los diversos tipos de cambio produciría un valor idéntico en ambos
países.

La moneda común podría extenderse a otros países no-islámicos, por el simple procedimiento de
emitir una moneda de plata físicamente idéntica al dírham de plata, pero que recibiría un nombre
diferente y sería monetizada por el mismo método. Hemos mencionado lo que China podría hacer a
este respeto.

Actualmente, el Islam es la mayor fuerza moral que se opone a la dominación mundial por parte del
eje de E.U. / Reino Unido / Israel.

Esperamos fervorosamente que nuestro mensaje sea escuchado y comprendido por los líderes del
Islam así como por los líderes de los países no-islámicos China y Rusia. No deseamos ver a la
humanidad degradada y esclavizada. Deseamos ver a una humanidad que viva en paz y en
concordia, trabajando en pacífica colaboración para superar los problemas que la vida nos presenta a
todos.

Un mundo dominado por un solo poder sería un infierno viviente para la humanidad. Oremos para
que esto no llegue a ocurrir.




la frase:

"SOY AGNOSTICO CUANTICO... QUE EXPERIENCIA!!!"

derechos y copyrights

algunos escritos son de mi creación y otros son artículos interesantes que consigo a través de horas de búsqueda en la web. a veces estos artículos están publicados sin ningún tipo de fuente o autor.

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en cuanto a los de mi propia creación (los que están bajo la etiqueta "ok, charlemos", o estén debidamente firmados) pueden ser copiados siempre y cuando se señale la autoria. gracias!

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Sanando las emociones, sanamos el cuerpo. Mi tarea como Terapeuta Holístico es, mediante la observación previamente entrenada y por medio de una consulta, el descubrir y solucionar los conflictos y problemas que afectan al paciente, y llevarlos a un estado de armonía, equilibrio y salud. Es necesario tener en cuenta a la persona también con su entorno de vida, pues muchas enfermedades tienen los mismos síntomas, pero en cada persona puede haber de fondo otras causas. El escuchar atentamente cuando el paciente describe sus síntomas y la historia de su enfermedad es para mi lo más importante. As! se manifiestan claramente las circunstancias de la enfermedad que con frecuencia es el paciente mismo el que las establece y expresa. Al finalizar la prueba de diagnóstico establezco junto con el paciente el plan de terapia a utilizar. Por lo tanto con las técnicas holísticas se ayuda a sanar Cuerpo, Mente y Éter, considerando al ser humano como un individuo integral y no como un paciente, un enfermo o un numero de expediente más. De esta manera logramos evolucionar al ser hacia su verdad interna, el encuentro con nuestro verdadero ser.